
Esa noche la luna brincaba por la melancolía de las nubes de rostro infeliz.
Vida extasiada de momentos confusos al son de la negrura del ocaso.
Existencia opaca de pensamientos lúgubres que musitaba un llanto mudo.
¡Oh! ¡Triste vida de flores negras y polen pestilente!
¡Locura existencial encarnizada en sangre pesada y olor a profunda derrota!
¡Locura, en donde se terminaba de erigir una existencia negada por los Dioses!
Hojas frías de pasar olvidado.
Caísteis como cae el alma al abandonar la fuerza y dedicarse al llanto.
Tu Pálido color o mi vida incolora serían nuestras confesiones de largo pasar.
En un camino de palabras con velo transparente mi negación se hizo presente en tu negación.
Me mirabas con delicada figura de ojos negros quebradizos.
Mis dos mundos de húmedo sentir se posaron en los tuyos.
Yo miraba tu pasado glorioso, de fuerza olvidada y grietas de melancolía café.
Ambos, en situación desesperada de fuego gélido lloramos en largo respirar.
Al final de nuestro ritual tu presencia desapareció veloz bajo la existencia de noche dura.
Con impreciso pasar pisaba el peso de ese recorrido cotidiano.
Sumergido en vorágine nauseabunda mi cadáver tropezaba con negrura de asfalto.
Lejos, allá en donde estaba esa existencia negada, buscaba el olor a miel y flor en la vida de vidas.
¡Resplandeciente dolor de pasar intermitente, muéstrame debajo de tu velo la verdad!
¡No niegas mas a este cuerpo de dolor rocoso y lánguido pasar!
¡Cura las llagas de mis manos temblorosas!
¡Y con tu voz morena cántame tu canción de dulce suavidad!
¡Fija tu destello de centellas luminarias en mi sed de desierto!
¡Soy el lúgubre corazón que busca vivir como la flor en la nada!
¡Soy esa existencia negada por los dioses que juegan con dados y destinos!
¡Soy vida de tu vida, soy gota de tu océano poético y profuso!
¡Soy lucha eterna con sed y pasión de rojo cobre!
Tras un largo dialogo de años traviesos y tropiezos la luz cayó como manantial de luna.
Un alma de experiencias dolorosas fue de a poco purificada.
Eh ahí la verdad me dijo la luna con larga sonrisa y aliento feliz.
Como agradecimiento planté esta poesía en sus blancas mejillas y le rogué:
Borraré las manchas de mi ser con tu pañuelito de sonrisas y optimismos
Encenderé la luz con parafina extraída de lo más profundo de mi vida
Buscaré ese camino ya no negado, sino ahora posible dentro de todos los caminos posibles.
¡Construiré vida y sol, fuego y pan!
Los dioses, ya no negarán la existencia negada y violada del alma.
La vida, ontología de puro y blanco ser, será lo que quiera la existencia.
A fin de cuenta quizás, tal vez, somos dueños de nuestros propios dioses.

Pablo! No hay que ser literato para tener la capacidad de traspasar con palabras, nuestro propio ser...Es más, hay personas como tú, que lo logran con mayor naturalidad y mejor que alguien estudioso de la literatura! :) Y te digo que la redacción no es lo más importante, esas son meras formalidades que no impiden ni dificultan para nada lo que has logrado en estos escritos! No dejes de escribir eh?! Saludos, Gaby!
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