lunes, 31 de mayo de 2010

A mi tatita querido


Lo que acontinuación está plasmado es una parte importante de mi vida, de lo que soy, se trata de una de las más grandes personas que he conocido en toda mi vida y que probablemente no volveré a conocer nunca más. Mi Abuelo era de esas personas imponentes, de voz dura como el acero, pero con una compresión y ternura dulce que llegaba a ser envidiable. Esa firmeza solida junto a sus sentimientos sinceros de pelatos de rosa es lo que más admiro de él y es lo que admiraré por el resto de mis dias . Confeso que con no mucho éxito intento día a día comprender a su filosofía de vida para ver si en una de esas alcanzo a volar con los condores al igual como lo hace mi tatita amado hoy y los dias hasta la eternidad en medio de la pampa atacameña y por la cordillera nevada que saluda con mano cálida al desierto....
El discurso fue dado el dia 5 de abril de 2010 luego de la misa y antes del funeral.


Viejo lindo:


Guerrero de la pampa, tú que llegaste a la vida con la esperanza entre tus ojos lindos, con tu jovial carita curtida por la inclemencia del sol nortino, fuiste forjando una de las más magnificas hazañas fraguadas por un hombre. Tú, minero estoico de sangre fulgurosa y sudor puro de vida pampina, a ti querido viejo que nos hiciste reír y sufrir, amar y luchar, te dedicamos este pequeño discurso que no pretende ser tu historia, humildemente en estas líneas buscamos recordar lo más lindo de ti viejito lindo. Héroe de una familia de fuerza y temple nortino, vida digna del más lindo cuento de luchas infinitas, eso y mucho más es lo que nos enseñasteis día a día de tu vida. He aquí nuestra intención.
Llegaste al desierto como muchos hombres que se arriesgaron solo con la ilusión en el equipaje, siguiendo a tu jamás olvidado hermano Orlando fuente de tu más importante motivación. En la mina vieja sol a sol fuiste echando raíces a esta bella historia, en la tierra y el mineral fuiste regando con tu sudor lo más lindo que nos dio la vida. He ahí, en ese desierto inhóspito donde conociste a la dulzura misma de la vida, a ti nuestra mamita linda. En tu juventud extasiada por el rojo del mineral dios forjo el milagro de la vida, una familia hermosa de linaje pampino; en ese momento histórico de nuestras vidas el sol magnífico del desierto nos abrazó para nunca jamás abandonarnos.
En el mineral de El Salvador, seguiste regando ese árbol familiar, árbol que muchas veces resistió a los embates de la vida gracias a tu pilar fundamental, tu margarita mujer de pura sangre nortina te debemos la flor de la vida y las heridas cicatrizadas que nos permitieron pararnos para seguir luchando cada vez con más fuerza. Orgullosos hemos de estar de nuestra familia enraizada y alimentada por la vida del cobre al igual como el milagro acontece cuando la naturaleza florece en medio de la pasión del norte pampino.

Contar tus hazañas y aventuras sería imposible en una sola vida, infinitos fueron tus actos heroicos dignos del mejor de los guerreros, como olvidar esas maravillosas historias que con tanto gusto nos contabas, como olvidar tu vida minera de luchas y tesones estoicos. Esencia pura de las más hermosas aventuras, cada uno de nosotros atesorará por siempre el más lindo de los recuerdos, porque encallado en nuestra memoria estarás tú, vida nuestra.

Este no es el adiós de un hombre común, este es el hasta siempre de un guerrero, de un sabio y culto minero por esencia. Gracias por todo viejito querido, por tu fuerza, tus lecciones de vida, tus consejos, y por sobre todo por haber construido junto a nuestra mamita las más lindas historias de vida. Ahora tatita querido, tu fuerza, tesón de lucha de nunca acabar vive en cada uno de nosotros.
Con el más grande de los cariños te llevarán por siempre tus nietos que te admiran por todo lo que construiste en vida y que te aman por ser el más grande de nuestros héroes.

¡Hasta la eternidad nuestro tatita querido!

útopias del destino vividas en rizos de nubes



Cierto día, no fue como todos, esa alarma ensordecedora de mi celular me invitaba a empezar un nuevo día de vida, me había levantado temprano para someterme nuevamente a la dictadura de la cotidianeidad. Lo que ni siquiera intuía mi corazón es que aquel día no sería como todos, el sol abrazaba un poquito más fuerte, sus mejillas cálidas rozabas con las mías, yo lo saludaba con cierta incomprensión, las hojas entre cafés y verdes me despedían mientras pasaba por las calles que, aun estando frías acogían mis pasos con una calidez incomparable. Quizás estoy un poco loco pero creo que los caminos que sigo para llega a mi destino auguran las nuevas buenas de cada día, mi pensamiento resbalaba por el azul aire matinal, ese día la naturaleza escondida entre tanto cemento capitalino brotaba extasiado para invitarme a volver a sentir lo lindo de la vida, eso que había perdido entre los caminos pedregosos de un pasado reciente de incoloridad, había bebido hirviendo las amarguras de colores nerviosos que un día me habían amenazado con cortar las alas al pensamiento libre e inocente.

Todo estaba dentro de la normalidad hasta ese momento en que vi con mi corazón tu alma brillante, era tanto resplandor que podía probar la dulzura de tus rizos hermosos, que invitaban a dormir una siesta eterna y reparadora ideales para curar mis heridas profundas. Tus rizos eran como las nubes que flotan mirando las cosas de una perspectiva distinta que incluso los cóndores envidian. Flotaba en tu esencia de nube acompañados de unas preciosas flores que hasta ese momento no había visto ni en el más lindo de mis sueños, en ese paseo por lo celestial de tu belleza sublime me encontré con tus soles que me miraban tiernos y traviesos, esquivabas mi mirada desafiante, solo quería encandilarme con el resplandor de tu calidez, y luego cerrar lentamente mis ojos para imaginarme el más largo de los besos en tus labios cerezas.

Por desgracia los dioses caprichosos hacen que las experiencias del sentir acaben con el tiempo agónico que pasa veloz por la carretera de la vida. Descendí del paraíso de tus rizos, perdí la mirada a tus soles que se escapaban con letargo, pero quedaría en la imaginación tus suaves labios que no se irían de los míos. Cobijo esa utopía lindísima que se impregnaba en mi esperanza y sueño diariamente las caricias que le daría a tu alma de terciopelo que deambula caprichosa por los deseos de la soledad de vigilia.

Después de ese momento de primavera de amapolas tan fugaz pero tan hermosos pienso y pienso en tu carita de felicidad, me siento bien y mis heridas sanan como si el milagro de la curación sería tu facultad que entregas a un ser que busca la vida multicolor entre los cerros nevados por donde busco tus rizos de nube. Es verdad que puedes parecer una utopía, pero me basta con saber que busco la utopía más linda de todas. la eternidad del sentir me abriga y vence a ese tiempo maldito que pretende pasar sin pagar peaje por la carretera de la vida. Ahora vuelo con carita de felicidad, quizás feliz por nada pero la felicidad es algo que no necesita demasiadas explicaciones.

Ya no caben dudas porque en tus rizos de nube las dudas no existen =D.... eres la utopía más linda de todas =D .Me río solo porque imagino tu silueta en el ocaso de la desesperanza que da paso al alba de la bienaventuranza. Eres la perfección de la imperfección hecha alma y disfruto sentir mi corazón hinchado y satisfecho de esa realidad, que vibra viva en llamas de felicidad.

manifiesto de mi ser




Esa noche la luna brincaba por la melancolía de las nubes de rostro infeliz.
Vida extasiada de momentos confusos al son de la negrura del ocaso.
Existencia opaca de pensamientos lúgubres que musitaba un llanto mudo.
¡Oh! ¡Triste vida de flores negras y polen pestilente!
¡Locura existencial encarnizada en sangre pesada y olor a profunda derrota!
¡Locura, en donde se terminaba de erigir una existencia negada por los Dioses!


Hojas frías de pasar olvidado.
Caísteis como cae el alma al abandonar la fuerza y dedicarse al llanto.
Tu Pálido color o mi vida incolora serían nuestras confesiones de largo pasar.
En un camino de palabras con velo transparente mi negación se hizo presente en tu negación.
Me mirabas con delicada figura de ojos negros quebradizos.
Mis dos mundos de húmedo sentir se posaron en los tuyos.
Yo miraba tu pasado glorioso, de fuerza olvidada y grietas de melancolía café.
Ambos, en situación desesperada de fuego gélido lloramos en largo respirar.
Al final de nuestro ritual tu presencia desapareció veloz bajo la existencia de noche dura.


Con impreciso pasar pisaba el peso de ese recorrido cotidiano.
Sumergido en vorágine nauseabunda mi cadáver tropezaba con negrura de asfalto.
Lejos, allá en donde estaba esa existencia negada, buscaba el olor a miel y flor en la vida de vidas.


¡Resplandeciente dolor de pasar intermitente, muéstrame debajo de tu velo la verdad!
¡No niegas mas a este cuerpo de dolor rocoso y lánguido pasar!
¡Cura las llagas de mis manos temblorosas!
¡Y con tu voz morena cántame tu canción de dulce suavidad!
¡Fija tu destello de centellas luminarias en mi sed de desierto!
¡Soy el lúgubre corazón que busca vivir como la flor en la nada!
¡Soy esa existencia negada por los dioses que juegan con dados y destinos!
¡Soy vida de tu vida, soy gota de tu océano poético y profuso!
¡Soy lucha eterna con sed y pasión de rojo cobre!


Tras un largo dialogo de años traviesos y tropiezos la luz cayó como manantial de luna.
Un alma de experiencias dolorosas fue de a poco purificada.
Eh ahí la verdad me dijo la luna con larga sonrisa y aliento feliz.
Como agradecimiento planté esta poesía en sus blancas mejillas y le rogué:


Borraré las manchas de mi ser con tu pañuelito de sonrisas y optimismos
Encenderé la luz con parafina extraída de lo más profundo de mi vida
Buscaré ese camino ya no negado, sino ahora posible dentro de todos los caminos posibles.
¡Construiré vida y sol, fuego y pan!


Los dioses, ya no negarán la existencia negada y violada del alma.
La vida, ontología de puro y blanco ser, será lo que quiera la existencia.
A fin de cuenta quizás, tal vez, somos dueños de nuestros propios dioses.