Estando al filo, en el purgatorio de la desesperanza, recordé cuando alguien por ahí, con sabías palabras maternales me decía que el mundo es una incesante vorágine que nos puede escupir en la cara, y absorber lo poco y nada que nos hace verdaderamente felices en nuestras diminutas vidas. Todo los días sentimos vivir en los limes del ocaso y recordamos con pavor que al final de la calle cualquier cosa puede suceder... el miedo transforma, esfuma las delicias que llevamos en nuestras manos, intentando evaporar el deseo eterno y absoluto de la ontología humano que nunca muere y que los dioses –o bien llámese sistema- jamás en la vida serán capaces de arrebatarnos completamente.
A lo largo de la historia de la humanidad, siempre ha existido algo que nadie ni nada nos puede extirpar en nuestros diminutos seres: tan alejados de la praxis se ha minimizado en conceptos tan lejanos como “sueños”, “idealizaciones” o mi favorita, “utopías”. He aquí donde palabras sobran... basta con darse una vuelta por los obscuros callejones de las historias negadas para hacer estremecer a la sensibilidad...¡detén el paso abrumador! respira, escucha y observa a tu alrededor... negadas han sido todas las puertas a todos los deseos ontológicos, los “sueños”, las “idealizaciones” y las “utopías” han sido quemadas, devoradas por años de esclavitud emocional y mental, somos hijos de la nada con sentimientos seriados,las respustas emocionales han sido estadísticamente estimadas con la más grande frivolidad nunca antes vista. Y en el podio la más grande marca registrada: “Good market”, ha creado tantas instituciones para un solo ser, tanta religión para un solo objetivo, tantas iglesias para un deseo que no necesita más morada que la del alma..en estos instantes solo queda por citar a Jesucristo: “señor perdónalos, no saben lo que hacen".
...¡detén el paso abrumador! respira, escucha y observa a tu alrededor...Volvamos a contemplar la ontología que ha sido negada, esa que nos pide a gritos abandonar por un pequeño instante a esta maldita vida que sin frenos no es capaz vivenciar lo que se supone “vivimos”. Claro está que hay un abismo entre “vivir” en un devenir social, que ha sido fríamente calculado –hablo de tener plata por estatus, detener un selecto numero de turbias amistades por estatus, de tener una casa grande por estatus, de comprarse un auto último modelo por estatus, etc, etc -; y el vivenciar la vida, el poder detenerse a contemplar las emociones de balsamo reparador: es lo ilógico, es lo no premeditado, es lo particular micro-explosivo de esa fertil felicidad que es la única y verdadera lucha del ser humano; hablo de la esperanza y las ganas de volver a ser felices en plenitud. Sabemos que existe porque alguna vez lo fuimos y el motor que mueve a nuestras almas es la afanosa búsqueda del eslabón perdido. Los caminos nunca fueron hechos, los caminos de la viva vivenciada los hacemos nosotros, como masa heterogénea que busca el clímax en un solo punto. ¿Qué es ser felices? Debe ser la pregunta con respuesta más compleja pero que a fin de cuentas todas sus posibles respuestas apuntan a la búsqueda del canto primigenio. ¿será el afán de tener más?, ¿ será la competencia que arrecia con todo a su paso?, ¿ será la lucha de clases?.... quizás somos muy jóvenes como humanidad aun para entenderlo, pero no me cabe duda que lo fuimos y está ontología nos motiva constantemente a volver a serlo…
Por ahora solo te invito a disfrutar de lo que esta al borde, en las veredas de la exigencia, detente y vuelve a pensar en el filo del camino que ha sido cimentado por lo que se ha vivido mecánicamente... !vivenciemos a la vida y nos daremos cuenta que el morir de hambre – y de hambre mental - no es algo que se justifique por estadísticas y frívolos números¡. las explicaciones no justifican, no hay causas y leyes dogmáticos que puedan sanar los hechos reales que buscan a todo pulmon ser oidas por los “sueños”, las “idealizaciones” y las “utopías”. Estas son la brújulas que nos conducen al cielo primigenio para volver ser felices como criaturas creadoras, vamos en dirección a ningún camino ya dado, a un lugar en donde el camino es construido por la misma fuerza humana. No abandonemos la resistencia a lo que ha sido negado por el maldito devenir de un sistema esquemático y desarraigado de la realidad humana. No somos piezas de ajedrez, simplemente somos hermosos seres con las esperanzas puestas en volver ser felices vivenciando a la verdadera vida que hoy nos es negada.
domingo, 8 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Me gustan muchos tus escritos, tienes talento Pablo!! :)
ResponderEliminar